Fallo de medro en bebés y niños

El fallo de medro se produce cuando un bebé o niño menor de tres años presenta un desarrollo físico inferior a lo normal para su edad, según los percentiles estándar. Te explicamos sus posibles causas y cómo se trata.
Fallo de medro

Por: Dra. María Teresa Romero Rubio

Pediatra en el Hospital de Manises (Valencia)

Actualizado: 2 de abril de 2025

El fallo de medro (también llamado desmedro) es el término empleado para referirnos a un desarrollo de peso por debajo de lo esperado en los niños menores de tres años. Para determinar que un niño está creciendo por debajo de lo que se considera normal para su edad, debemos emplear las tablas de peso y talla para la edad y sexo (conocidas como percentiles) estandarizadas, que son especialmente importantes en los dos primeros años de vida.

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Aunque la principal causa del fallo de medro suele ser una nutrición inadecuada, también puede ser consecuencia de una enfermedad de base no diagnosticada en el menor, por lo que la actuación del pediatra para llegar a un diagnóstico adecuado será primordial. Así, en cada revisión con el pediatra, se registran el peso y la talla del bebé, y para comparar si está dentro de la normalidad se analiza ese valor con respecto a las tablas y gráficas de percentiles, que corresponden a las medias de niños de su misma edad y sexo.

Fallo de medro

Los percentiles son medidas de promedio y se analizan del siguiente modo: si un niño está en el percentil 25 de peso, quiere decir que de 100 niños de su misma edad y sexo que se ordenaran por peso, habría 75 con más peso y 24 con menos peso. Si un niño está en el percentil 95, quiere decir que de 100 niños sólo hay cuatro que lo superan en peso.

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La “media” corresponde al percentil 50, pero tan normal es un percentil 15, 30, o 70, como un percentil 95 (no todos los niños son iguales, hay bebés más gorditos, y otros más delgados). Se considera que están alejados de la normalidad los niños que tienen un percentil de peso inferior al percentil 3 (de forma mantenida), o por encima del percentil 97-99.

En el caso que nos ocupa, el fallo de medro, diríamos que correspondería a los niños que:

  • De forma mantenida tienen una curva de peso por debajo del percentil 3 (o percentil 5, ya que no hay una definición unánime).
  • Aquellos en los que hay una caída en su curva de peso. Por ejemplo, un niño que estaba siempre en un percentil 90 y deja de ganar peso adecuadamente, bajando a un percentil 50 de forma mantenida. Aunque un p50 sería un peso “normal”, hay siempre que compararlo con su propia curva, por lo que también habría que investigar las causas.

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Causas del fallo de medro en los niños

Una vez establecido que hay un fallo de medro en un lactante, lo más importante será determinar la causa. Y, ante todo, no hay que olvidar que se debe tener en cuenta la carga genética de los padres y la raza del niño. Clásicamente, se han dividido las causas del fallo de metro en dos tipos: no orgánicas (por factores ambientales y sociales) y orgánicas (por alguna enfermedad).

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Las causas del desmedro son muy amplias; algunas más comunes y, otras, consecuencia de enfermedades más raras. El pediatra tiene el reto de saber detectar estos casos y diagnosticarlos para poder tratarlos adecuadamente. 

Diagnóstico y tratamiento del fallo de medro en los niños

El diagnóstico del fallo de medro se hace, como hemos visto anteriormente, en base al estudio de las gráficas y tablas de percentiles de peso y talla de los niños. Lo primero que se afecta siempre es el peso, pero cuando se trata de un trastorno crónico que no se está tratando adecuadamente, acaba por afectarse también la talla del pequeño, e incluso su perímetro cefálico.

Por tanto, lo primero es hacer un adecuado seguimiento del peso del niño en las revisiones del pediatra. No se puede hacer un diagnóstico de fallo de medro solo con una visita y un valor, sino que hay que hacer un seguimiento del caso, para obtener datos por debajo de lo esperado en varias mediciones.

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Una vez establecido que hay un fallo de medro en el bebé, el pediatra investigará primero las causas más habituales, como son los fallos de técnica alimentaria (posturas de lactancia materna, problemas de alimentación, mala preparación de los biberones, cantidades inadecuadas…). Si este punto ya se ha aclarado, y el ambiente social en el que se está criando ese bebé no muestra signos de alarma, habrá que indagar causas orgánicas, es decir, descartar enfermedades que puedan estar dando lugar a ese fallo en la ganancia de peso.

Bebé en el pediatra

Para ello, las pruebas complementarias incluyen (aunque no son necesarias todas en un primer momento):

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Cómo se trata el fallo de medro

El tratamiento del fallo de medro va a ir siempre orientado en función de la causa. La mayor parte de veces se pueden manejar las pautas a seguir desde el centro de salud de Atención Primaria, aunque en los casos más llamativos o con signos de gravedad (desnutrición aguda), requerirá atención urgente e incluso hospitalización, para asegurar una nutrición correcta del pequeño.

Tratamiento del fallo de medro en los niños

El tratamiento del fallo de medro en los bebés y niños incluye:

  • Asesoramiento nutricional: talleres de lactancia, talleres de técnica alimentaria para padres, supervisión de las tomas y preparación de biberones.
  • Optimizar la alimentación, enriqueciendo las comidas con elementos que aportan un valor nutritivo añadido (no calorías vacías), por ejemplo: añadir aceite de oliva virgen extra a los purés, o quesitos en porciones a la crema de verduras…
  • Administración de suplementos calóricos, siempre bajo supervisión médica, de vitaminas y minerales en casos específicos, especialmente para niños que tienen necesidades calóricas aumentadas.
  • La hospitalización del niño puede ser necesaria en los casos más graves. En las desnutriciones agudas puede ser necesaria la nutrición continua mediante sonda (una cánula que va directamente al estómago), e incluso nutrición parenteral. En este caso se utilizan preparados especialmente diseñados y con una composición específica para ver administrados por vía intravenosa, para satisfacer las necesidades calóricas y nutricionales mínimas de los niños.
tratamiento del fallo de medro

El fallo de medro es un reto siempre para el pediatra, y aunque los casos más frecuentes se pueden solucionar mejorando la técnica alimentaria, la dificultad estriba en saber detectar los casos en los que hay una enfermedad subyacente que requiera un tratamiento específico.

Creado: 26 de febrero de 2020

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