Alimentos que deben evitarse durante el primer año del bebé
Actualizado: 5 de mayo de 2023
Una vez superados los primeros seis meses de vida del bebé se pueden ir introduciendo de manera paulatina nuevos alimentos en su dieta, preferiblemente de forma sólida, para que el niño pueda elegir y experimente con los alimentos, ya que durante este periodo la alimentación complementaria es también un juego, un aprendizaje en el que ellos van descubriendo formas, sabores, olores y texturas, a la par que desarrollan su psicomotricidad fina cogiendo con las manos la comida.
Lo ideal es que los bebés empiecen a comer ya lo mismo que se come en casa, en una dieta basada principalmente en frutas y verduras, a la que añadiremos proteínas (como pollo, pescado, o huevo cocido), y no al contrario. Para la pediatra Gloria Colli, en esta etapa “lo más importante de la dieta es sentar las bases de una alimentación saludable, educando el gusto por los alimentos naturales, evitando los productos procesados y superfluos (bollería, galletas, zumos, batidos, natillas), aunque estén especialmente dirigidos a los niños”.
No obstante, en esta dieta que iniciamos a los seis meses de vida del bebé, no pueden entrar determinados alimentos o condimentos, algunos de ellos de origen vegetal, debido a su composición. Muchos de ellos están prohibidos hasta que el niño cumpla al menos un año:
-
Antes del año no se debe añadir sal ni azúcar a los alimentos ya que, como argumenta Gloria Colli, la primera “sobrecarga los riñones”, mientras que la segunda “no es necesaria y favorece la obesidad infantil, la diabetes y la caries, aunque aún el bebé no tenga ningún diente”. También hay que evitar la miel, en este caso por el riesgo de botulismo.
-
La leche de vaca, o de otro animal mamífero, no se debe dar por debajo del año de vida porque, como explica Colli, “puede producir microsangrados digestivos y provocar anemia”. Tampoco deben ofrecerse bebidas vegetales, “mal llamadas”, según Carlos Casabona, 'leches vegetales', que “suelen llevar azúcares añadidos, además de no tener apenas grasas, esenciales en estas etapas, y representar muy poco aporte energético”.
-
Las carnes procesadas (embutidos, fiambres, etcétera) tienen para el pediatra Carlos Casabona, autor de Tú eliges lo que comes, “demasiada presencia en nuestra cultura mediterránea”. Entre ellas se incluye también el jamón de York, un producto bastante recurrente que entraría dentro de este grupo que “se debe evitar en bloque”. En cuanto a la carne, es conveniente limitar la carne roja, mientras que se debe evitar cualquier tipo de carne que proceda de la caza con munición de plomo. Lo recomendable es apostar por carnes blancas en sus purés, como la del pollo, el pavo, o el conejo.
-
Las espinacas, acelgas, lechugas, remolachas y borrajas son también alimentos que deben descartarse por debajo del primer año “por su alto contenido en nitratos”.
-
En cuanto al pescado, según Casabona, se debe evitar en menores de tres años el consumo de pez espada o emperador, cazón, lucio, tiburón, y atún, “por su contenido en mercurio”. También las cabezas de gambas, langostinos y cigalas, además del cuerpo de crustáceos similares al cangrejo, ya que “pueden contener cadmio”.
-
Tampoco se pueden dar alimentos sólidos que puedan ahogar al bebé, como es el caso de las salchichas, uvas, cerezas y frutos secos enteros, o cualquier trozo duro de alimento con el que pueda atragantarse un niño pequeño.
-
Por último, deberían evitarse los aperitivos salados tipo ganchitos, patatas fritas de bolsa, estrellitas o golosinas, ya que aunque parezca de sentido común, la experiencia de los pediatras “es que se dan con demasiada frecuencia con la excusa de “un día es un día”.
Creado: 14 de febrero de 2017