Dra. Teresa Pastor

28 de marzo de 2025
Las infecciones urinarias recurrentes son un importante problema de salud que afecta significativamente a la calidad de vida, pero la buena noticia es que es posible prevenirlas y evitar así los tratamientos antibióticos de forma reiterada, afirma la Dra. Teresa Pastor, especialista en urología y autora de ‘¿Qué me pasa ahí abajo? Di adiós a las infecciones de orina con la medicina regenerativa’. La Dra. Pastor, que además está formada en nutrición, medicina regenerativa y antiaging, salud integral femenina, microbiota y patologías del suelo pélvico, entre otras áreas, se ha dedicado en los últimos años al tratamiento de las infecciones de orina de repetición, el dolor pélvico crónico y los problemas funcionales del aparato urinario. En esta entrevista, nos habla sobre los principales factores de riesgo que predisponen a padecer estas afecciones, cómo influyen el estrés, la alimentación y el equilibrio de la microbiota intestinal, y qué hacer para prevenir y combatir eficazmente las infecciones urinarias.
¿Su libro ‘¿Qué me pasa ahí abajo?’ está destinado únicamente a las mujeres, o también es útil para los hombres?

El libro está destinado a todas aquellas personas que tengan infecciones de orina. Es verdad que éstas son mucho más frecuentes en las mujeres, pero los hombres también pueden padecerlas. Además, hay mucha información sobre temas que interesan a todo el mundo, incluso a personas que no tengan problemas urinarios, como la alimentación, el estrés, los tóxicos, el cuidado del sistema inmunitario o el equilibrio hormonal.
¿Por qué las infecciones urinarias son un problema tan común, especialmente en las mujeres? ¿Hay factores personales que puedan predisponer a padecerlas?
Efectivamente, se estima que una de cada dos mujeres sufrirá al menos una infección urinaria a lo largo de su vida. En cuanto a las infecciones de repetición, algunos estudios estadísticos indican que las padece una mujer de cada cinco a partir de los 65 años, lo cual es muchísimo.
Estas infecciones son muy comunes porque hay muchos factores diferentes que pueden hacer que una persona esté predispuesta a padecerlas, y en especial las mujeres. Por un lado, está el factor anatómico relacionado con la longitud de la uretra, que es mucho más corta en las mujeres que en los varones. Por eso, los microorganismos ascienden con más facilidad a la vejiga femenina desde zonas vecinas (vagina, periné y zona anal), sobre todo durante las relaciones sexuales.
Cuando se produce la descarga seminal en el interior de la vagina durante el coito, el pH aumenta de manera brusca y, al poder sobrevivir, las bacterias uropatógenas aprovechan para multiplicarse
A esto hay que añadir que la gran alcalinidad del semen (pH alrededor de 8), no ayuda, puesto que el pH vaginal óptimo está alrededor de 4. Esta acidez es como una barrera química que destruye a las bacterias patógenas que quieran invadir nuestra vejiga. Cuando se produce la descarga seminal en el interior de la vagina durante el coito, el pH aumenta de manera brusca y, al poder sobrevivir, las bacterias uropatógenas aprovechan para multiplicarse.
Además, los cambios hormonales que suceden en las mujeres de manera natural suelen ser mucho más bruscos que los de los hombres (como la caída repentina de los estrógenos poco antes de la menstruación, por ejemplo, y la desaparición casi completa de estas hormonas a partir de la peri- y postmenopausia). El equilibrio de la microbiota o flora vaginal está íntimamente relacionado con los niveles de estrógenos. Por eso muchas mujeres sufren infecciones en los días del periodo y, sobre todo, vemos muchos más casos de cistitis a partir de los 50-60 años, coincidiendo con la menopausia.
También hay que destacar que la mayoría de las mujeres no sabemos ‘hacer pipí’. A menudo retenemos demasiadas horas la orina y, además, no nos sentamos correctamente en el váter, ni relajamos suficientemente los músculos de nuestro suelo pélvico cuando orinamos. Esta alteración miccional es muy frecuente, y se llama micción no coordinada. Se estudia a menudo en los niños que tienen infecciones o enuresis nocturna (mojan la cama), pero que no se suele buscar en los adultos y, sin embargo, es probablemente la principal causa de infecciones de orina, a mi parecer.
La mayoría de las mujeres no sabemos 'hacer pipí'. A menudo retenemos demasiadas horas la orina, no nos sentamos correctamente en el váter, ni relajamos suficientemente los músculos de nuestro suelo pélvico cuando orinamos
Otros factores son la disbiosis intestinal, la disfunción del sistema inmunitario, la presencia de “biofilms” o de reservorios bacterianos intracelulares, que son grupos de bacterias que se introducen en las células de la pared de la vejiga, escondiéndose y evitando así que los antibióticos las ataquen. En fin, hay muchas causas diferentes, y eso es precisamente lo que hace muy difícil tratar estas infecciones.
Factores que predisponen a sufrir infecciones de orina recurrentes
Muchas personas sufren infecciones urinarias recurrentes. ¿Cuáles son los errores más frecuentes en su prevención y tratamiento?
El error más frecuente es limitarse a dar antibióticos y algunos consejos higiénicos, sin hacer nada más. Está claro que, si una persona acude al médico porque tiene una infección de orina, la prescripción de un antibiótico está totalmente justificada, pero después hay que pararse a pensar por qué esa persona tiene infecciones recurrentes. Y ahí es donde los médicos solemos fallar.
Muchas veces es por falta de tiempo para escuchar a los pacientes y para realizar una consulta médica de calidad. También influye el hecho de que se ha normalizado que las mujeres tengamos infecciones de orina, hasta tal punto que ni siquiera nos preguntamos qué es lo que las está provocando y si es algo que se podría corregir como, de hecho, es el caso más frecuente.
¿Influyen el estrés y las emociones en la salud urinaria?
Desde luego. El estrés y las emociones negativas nos hacen liberar cortisol, que es precisamente la hormona del estrés. Y, como mucha gente sabe, el cortisol o la “cortisona” es también un medicamento que se utiliza como inmunosupresor, para tratar a personas con enfermedades autoinmunes, por ejemplo. Por lo tanto, un exceso de estrés, o una mala gestión de éste, puede tener como consecuencia un mal funcionamiento de nuestro sistema inmunitario, tan importante para defendernos de las infecciones.
Si una persona acude al médico porque tiene una infección de orina, la prescripción de un antibiótico está totalmente justificada, pero después hay que pararse a pensar por qué esa persona tiene infecciones recurrentes
Además, el estrés suele ir acompañado de alteraciones en el sueño, que también influyen en nuestra salud inmunitaria y hormonal. Por otro lado, el cortisol eleva los niveles de azúcar en sangre, provocando alteraciones metabólicas que también son un factor de riesgo. El desequilibrio emocional también nos hace comer compulsivamente y de manera incorrecta; otro factor de riesgo. Por lo tanto, hay una relación muy estrecha entre estrés, emociones y salud urinaria.
¿Hay algún mito sobre las infecciones urinarias que le gustaría desmentir?
Hay muchos, pero el mito que deberíamos desmentir en primer lugar es que las mujeres tenemos que hacernos a la idea de que las infecciones de orina son ‘normales’ y que no hay nada que hacer. Como demuestro en el libro, o por los cientos de pacientes que he tratado y que han mejorado mucho, no es para nada así si comprendemos lo que pasa “ahí abajo”.
¿Podría explicarnos en qué consiste la medicina integrativa y cómo se aplica al tratamiento de las infecciones urinarias? ¿Cómo puede la medicina integrativa aportar soluciones más eficaces y duraderas en comparación con los tratamientos convencionales?
La medicina integrativa es simplemente recordar que el cuerpo humano es un conjunto de órganos, tejidos y sistemas interrelacionados y coordinados, que no funcionan de manera independiente, como tenemos a veces la tendencia a pensar los médicos especialistas. También, en medicina integrativa nos fijamos mucho en el estilo de vida y tratamos de intentar integrar los conocimientos de diferentes especialidades médicas y de otras disciplinas no médicas, incluidas las terapias naturales o “medicina alternativa”, para ir a tratar las causas y no sólo las consecuencias de los problemas de salud de las personas.
Hay una relación muy estrecha entre estrés, emociones y salud urinaria
Con respecto a los tratamientos convencionales, la ventaja de la medicina integrativa es precisamente que se centra mucho en promover o preservar la salud completa de los pacientes por medio de cambios en el estilo de vida, la suplementación y la colaboración entre diferentes profesionales, y en identificar y corregir las causas de las enfermedades para que éstas no se reproduzcan.
Alimentación y microbiota, claves para prevenir infecciones urinarias
En el libro menciona que la alimentación desempeña un papel clave. ¿Qué cambios en la dieta recomienda para prevenir infecciones urinarias?
Es difícil dar recomendaciones generales porque en el campo de la nutrición hay mucha variabilidad individual, y el tipo de alimentación que puede ir bien a una persona a lo mejor no le va bien a otra. Pero ciertos consejos generales sí pueden ser útiles para casi todo el mundo. Por un lado, están los alimentos que deberíamos intentar reducir en nuestra dieta, como los hidratos de carbono y, sobre todo, los azúcares simples. Aunque los hidratos de carbono son macronutrientes muy importantes para nuestra salud, solemos comerlos en exceso y sin darnos cuenta, y esto provoca alteraciones metabólicas. También deberíamos limitar el consumo de alimentos proinflamatorios (gluten, lácteos de vaca, carne de mamíferos, alimentos muy ricos en ácidos grasos omega-6, etcétera).
Cada vez somos más conscientes de que la inflamación intestinal, que después se traduce por un estado de inflamación crónica generalizada, puede favorecer la aparición de muchas patologías, como el cáncer, las enfermedades autoinmunes o las enfermedades neurodegenerativas. La explicación es muy compleja, pero simplificando mucho, hay que saber que esta hiperactivación de nuestro sistema inmunitario intestinal, además de producir daños en numerosos órganos, hará que las células inmunitarias de otras partes del cuerpo no funcionen bien.
El mito que deberíamos desmentir en primer lugar es que las mujeres tenemos que hacernos a la idea de que las infecciones de orina son ‘normales’ y que no hay nada que hacer
Por otro lado, están los alimentos que deberíamos intentar comer más a menudo, como las verduras verdes y las legumbres ecológicas y el pescado azul salvaje, por su alto contenido en fibra (en el caso de las verduras) y en micro- y macronutrientes muy importantes (vitaminas, minerales y oligoelementos, ácidos grasos omega-3, etcétera). Además, aunque sean más caros, los alimentos ecológicos llevan menos productos tóxicos y, por lo tanto, son menos dañinos para nuestra microbiota y para nuestro equilibrio hormonal.
Otra recomendación general que es bastante útil es respetar los tiempos de digestión y, sobre todo, no picar entre horas, de tal manera que permitamos a nuestro sistema digestivo realizar las digestiones adecuadamente, aprovechando bien los nutrientes de los alimentos y desechando lo que no sirva.
En su experiencia, ¿qué importancia tiene la microbiota intestinal en la salud del tracto urinario?
Es importantísima. Aunque la microbiota intestinal no está compuesta de los mismos microorganismos que la microbiota vaginal o la vesical, cada vez comprendemos mejor cómo funciona, y sabemos que hay una comunicación constante entre todas ellas. Si existe una disbiosis (un desequilibrio) en una de ellas, es probable que las demás también estén desequilibradas.
Además, la microbiota intestinal tiene un papel fundamental en la digestión y en el aprovechamiento de los nutrientes que ingerimos, así como en la producción de ciertas sustancias muy importantes para nuestro organismo y permite que el sistema inmunitario funcione correctamente. Por todo ello, es fácil comprender la importancia que tiene en las infecciones de orina.
¿Existen alternativas naturales a los antibióticos para tratar o prevenir las infecciones urinarias? ¿Puede ayudar el fortalecimiento del suelo pélvico?
Desde mi punto de vista, la fisioterapia del suelo pélvico, o mejor si lo llamamos ‘reeducación miccional’, es la piedra angular del tratamiento y de la prevención de las infecciones de orina. Una persona que ‘sabe orinar’ tiene mucho menos riesgo de padecerlas.
En cuanto a las alternativas naturales a los antibióticos, tenemos muchos productos en fitoterapia, aromaterapia, micoterapia, homeopatía, etcétera, así como alimentos que tienen poder antibacteriano y regulador de la microbiota y que pueden ser muy útiles. Estos productos funcionan sobre todo en la prevención y en el tratamiento de los biofilms y los reservorios intracelulares.
La inflamación intestinal puede favorecer la aparición de muchas patologías, como el cáncer, las enfermedades autoinmunes o las enfermedades neurodegenerativas
Para el tratamiento de una infección aguda que ya se ha declarado, a menudo estos productos son menos potentes que los antibióticos, aunque tomados nada más se empiezan a sentir los síntomas pueden ayudar a “cortar la infección” y que no vaya a más. No puedo nombrarlos todos, pues hay muchísimos, pero en el libro hablo de bastantes de ellos y de la evidencia científica que existe sobre su eficacia.
¿Cómo pueden las personas mejorar su sistema inmunológico para reducir la probabilidad de sufrir infecciones urinarias?
Hay muchas cosas que podemos hacer. Como ya hemos comentado, la gestión del estrés es muy importante, para bajar los niveles de cortisol. Muchas veces no podemos evitar las situaciones estresantes, pues desgraciadamente es el día a día de muchísimas personas, pero podemos cambiar la manera en la que reaccionamos ante esas situaciones.
Hay muchas estrategias como el contacto con la naturaleza, la meditación, ciertos tipos de respiración, la psicoterapia y otras tantas que pueden ser muy útiles. También ayuda el respetar los ritmos circadianos (tener una cierta regularidad en nuestros horarios, dormir lo suficiente y que sea un sueño de calidad), así como exponerse a temperaturas extremas (crioterapia, sauna).
Un buen equilibrio hormonal también es necesario para que el sistema inmunitario funcione bien, así como un buen equilibrio de nuestra microbiota, sobre todo a nivel intestinal, como ya he comentado. Los déficits de micronutrientes (vitaminas y oligoelementos) pueden provocar alteraciones de la función inmunitaria, y a veces es necesario suplementarse. Y el deporte también es extremadamente importante, por muchas razones que explico en el libro.