Explican por qué no somos capaces de recordar nuestra primera infancia

21/03/2025
Durante nuestros primeros años de vida nuestro cerebro es como una esponja absorbiendo conocimiento y experiencias, pero al llegar a la edad adulta no somos capaces de recordar acontecimientos concretos de esa etapa infantil. A veces, tenemos leves destellos de alguna situación que nos impactó, aunque difícilmente podemos distinguir si se trata de un recuerdo o de lo que hemos imaginado a partir de lo que nos han contado nuestros padres, u otros testigos del evento.
La opinión de los científicos al respecto es que esto se debe a que el hipocampo, es decir, el área del cerebro que se encarga de almacenar recuerdos, todavía se encuentra en desarrollo durante la infancia y, por lo tanto, no tiene la capacidad de codificar memorias en esos primeros años. Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad de Yale1 ha puesto en duda esta teoría.
Para realizar el estudio, los investigadores mostraron imágenes nuevas a bebés y, más adelante, evaluaron si eran capaces de recordarlas. Descubrieron así que cuando el hipocampo del bebé mostraba mayor actividad al ver una imagen por primera vez había más probabilidades de que reconociera esa misma imagen posteriormente. Los resultados se han publicado en la revista Science2 y sugieren que sí es posible que el cerebro registre recuerdos desde una edad muy temprana. Ahora, los científicos están investigando qué sucede con esas memorias a lo largo del tiempo.
El aprendizaje estadístico y la memoria episódica en los bebés
La dificultad para recordar sucesos específicos de los primeros años de vida se conoce como “amnesia infantil”, un fenómeno difícil de estudiar. “El sello distintivo de este tipo de recuerdos, que llamamos recuerdos episódicos, es que puedes describirlos a otros, pero eso no es posible cuando se trata de bebés que todavía no hablan”, ha explicado Nick Turk-Browne, profesor de psicología en Yale y autor principal del estudio, en una nota publicada por la universidad.
Por ello, el equipo liderado por Tristan Yates –que entonces era estudiante de posgrado y actualmente es investigador en la Universidad de Columbia– diseñó un método para evaluar la memoria episódica en bebés de entre cuatro meses y dos años. Les mostraban imágenes nuevas de rostros, objetos o escenas, y luego, tras haber visto otras imágenes, les enseñaban una ya conocida, junto a otra completamente nueva.
“Cuando los bebés solo han visto algo una vez, esperamos que lo miren con más atención al volver a verlo”, dijo Turk-Browne. “Por lo tanto, en esta tarea, si un bebé mira fijamente la imagen anterior más que la nueva que está junto a ella podemos interpretar que le resulta familiar”, añade.
Empleando avanzadas técnicas de resonancia magnética funcional (fMRI) adaptadas para bebés despiertos –lo que constituye un reto debido a su corta capacidad de atención y dificultad para mantenerse quietos– los investigadores pudieron medir la actividad del hipocampo mientras los bebés veían las imágenes.
Observaron que cuanto mayor era la activación del hipocampo al ver una imagen por primera vez, más tiempo pasaban mirándola cuando volvía a aparecer. Esta actividad se concentraba especialmente en la parte posterior del hipocampo, que en adultos está muy relacionada con la memoria episódica. Los resultados fueron consistentes en todo el grupo de 26 bebés, pero destacaron en los que tenían más de 12 meses, lo que sugiere un desarrollo progresivo del hipocampo que respalda el aprendizaje y la memoria, según explicó Turk-Browne.
El estudio demuestra que la codificación de recuerdos episódicos puede darse incluso antes de que podamos relatar conscientemente nuestras primeras vivencias. Entonces, ¿a dónde van esos recuerdos?
Investigaciones previas del mismo equipo3 ya habían demostrado que incluso bebés de apenas tres meses pueden desarrollar otro tipo de memoria: el aprendizaje estadístico. A diferencia de la memoria episódica, que se refiere a eventos únicos (como una cena específica), el aprendizaje estadístico permite detectar patrones repetidos en el entorno, como reconocer tipos de restaurantes o rutinas sociales.
Ambas formas de memoria utilizan distintas vías neuronales dentro del hipocampo. Estudios con animales habían demostrado que la zona anterior –relacionada con el aprendizaje estadístico– se desarrolla antes que la involucrada en la memoria episódica, lo que llevó a pensar que esta última surgiría más adelante, alrededor del primer año de vida, lo que encaja con las necesidades cognitivas del bebé en desarrollo.
“El aprendizaje estadístico consiste en extraer la estructura del mundo que nos rodea”, afirmó Turk-Browne. “Esto es fundamental para el desarrollo del lenguaje, la visión, los conceptos y más. Por lo tanto, es comprensible que el aprendizaje estadístico pueda entrar en juego antes que la memoria episódica”. Aun así, el nuevo estudio demuestra que la codificación de recuerdos episódicos puede darse mucho antes de lo que se creía, incluso antes de que podamos relatar conscientemente nuestras primeras vivencias. Entonces, ¿a dónde van esos recuerdos?
Turk-Browne plantea algunas posibilidades. Tal vez estas memorias nunca llegan a almacenarse de forma duradera, o puede que sí persistan, pero no sepamos cómo acceder a ellas más adelante. Él se inclina por esta segunda hipótesis. Actualmente, su equipo está explorando si bebés y niños pequeños pueden recordar videos caseros grabados desde su propia perspectiva, con resultados preliminares que indican que esos recuerdos podrían mantenerse hasta la etapa preescolar, antes de desvanecerse.
“El trabajo de Tristan en humanos es notablemente compatible con la evidencia reciente en animales que indica que la amnesia infantil es un problema de recuperación de los recuerdos”, ha asegurado Turk-Browne. “Estamos trabajando para rastrear la perdurabilidad de los recuerdos hipocampales a lo largo de la infancia e incluso estamos empezando a considerar la posibilidad radical, casi de ciencia ficción, de que puedan perdurar de alguna forma hasta la edad adulta, a pesar de ser inaccesibles”, concluye el investigador.
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- 1«Why don’t We Remember Being a Baby? New Study Provides Clues». Yale News, 2025, https://news.yale.edu/2025/03/20/why-dont-we-remember-being-baby-new-study-provides-clues.
- 2«Hippocampal Encoding of Memories in Human Infants». Science, vol. 387, n.º 6740, American Association for the Advancement of Science (AAAS), pp. 1316–1320+.
- 3Cameron T. Ellis, Lena J. Skalaban, Tristan S. Yates, Vikranth R. Bejjanki, y Natalia I. Córdova. «Evidence of Hippocampal Learning in Human Infants». Current Biology, vol. 31, n.º 15, Elsevier BV, 2021, pp. 3358–3364.e4+, doi:10.1016/j.cub.2021.04.072.
Actualizado: 21 de marzo de 2025