Tratamiento posterior al ataque al corazón
Por: María Alba Jiménez
Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares y pediatría en el Hospital General de Villalba
Actualizado: 29 de julio de 2022
Esta fase del tratamiento posterior a un infarto consiste en la recuperación del corazón y en la prevención de futuros ataques cardíacos.
Una vez que ha pasado el ataque, no es necesario que el paciente permanezca en completo reposo; de hecho, durante las dos primeras semanas se debe instar al paciente a que incremente su actividad con ejercicios suaves como caminar por su casa y al aire libre, así como reanudar la actividad sexual. Después de estas dos semanas, el médico deberá ofrecer al infartado instrucciones que regulen su actividad física basándose en la tolerancia del paciente.
Como tratamiento farmacológico posterior a un ataque al corazón, se suelen usar a largo plazo medicamentos que aumentan la supervivencia del paciente como: los betabloqueantes, los IECA, el ácido acetilsalicílico y las estatinas (reducen los niveles de colesterol).
En casos graves pueden ser a veces necesarios ciertos procedimientos más agresivos como la implantación de un desfibrilador (dispositivo que somete al corazón a una descarga eléctrica uniforme cuando detecta una alteración en el ritmo cardiaco) o intervenciones quirúrgicas.
Mantener el peso dentro de unos límites saludables y evitar los alimentos con alto contenido en grasa o colesterol, son pasos fundamentales a la hora de recuperarse de un infarto. Lo mismo ocurre con el tabaco; las personas que han sufrido un infarto deberán considerar seriamente la posibilidad de abandonar el hábito tabáquico para mejorar su salud cardiovascular.
Creado: 31 de mayo de 2011