Presbiacusia

La presbiacusia es la pérdida progresiva de audición asociada al envejecimiento. Puede suponer el aislamiento social de las personas mayores, aunque con el uso de audífonos se pueden minimizar sus consecuencias.
Hombre con presbiacusia

La presbiacusia es el resultado del envejecimiento de las conexiones neurosensoriales de la audición.

Por: Dr. José Antonio Nuevo González

Especialista en Medicina Interna. Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid

Actualizado: 3 de marzo de 2025

La presbiacusia es la pérdida de audición que se produce habitualmente con el envejecimiento. Se caracteriza por ser un deterioro auditivo en las frecuencias altas inicialmente, en los sonidos agudos, progresando posteriormente a las frecuencias de la conversación normal, y característicamente es un proceso bilateral, progresivo y simétrico.

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En sí no es una enfermedad, pero sí es el resultado del envejecimiento de las conexiones neurosensoriales de la audición. Si se presenta antes de los 50 años se considera entonces patólogica.

Se estima que alrededor de un tercio de los mayores de 60 años presentan algún grado de presbiacusia, aumentando considerablemente en los mayores de 80 años, situándose en esta franja de edad por encima del 65%. Una prevalencia elevada en directa relación con la esperanza de vida actual. De hecho, es la causa más frecuente de sordera en los ancianos y supone una limitación importante en la calidad de vida de estos. La Organización mundial de la Salud vaticina unos 500 millones de personas en el mundo con presbiacusia en 2025.

Debido a su carácter progresivo, se calcula que la pérdida de audición se concreta en torno a 5-6 decibelios por cada 10 años a partir de la edad de detección. Esta velocidad a la que perdemos oído es algo mayor en los varones.

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Por desgracia no existe un tratamiento eficaz mediante fármacos para este problema, y no se puede prevenir en la mayoría de las ocasiones, pero el desarrollo de dispositivos protésicos (audífonos) ha permitido mantener la conexión de nuestros mayores con su entorno familiar y social. Por ello es importante ser evaluado por un especialista que ayude a seleccionar el dispositivo más adecuado para cada paciente.

Causas y factores de riesgo de la presbiacusia

La presbiacusia puede afectar con más frecuencia a personas con una exposición repetida a frecuencias muy altas, medicamentos…

Causas y factores de riesgo de la presbiacusia

Aunque no se reconoce una única causa que genere la presbiacusia, su principal desencadenante es el envejecimiento. En él se producen una serie de transformaciones tanto en las estructuras del oído como en las zonas cerebrales donde se reciben las señales auditivas.

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Citando posibles factores del oído asociados a la presbiacusia, podemos destacar un aumento de cerumen y de vello en el oído externo, junto con atrofia del epitelio del conducto auditivo externo que puede llegar a colapsarlo parcialmente. Asimismo, el pabellón auditivo sufre cambios que alteran la recepción del sonido con la edad.

En otro punto del recorrido que realizan las ondas auditivas, también existen cambios degenerativos en el oído medio, particularmente en el tímpano, en la articulación de los huesecillos (martillo, yunque y estribo), y disminución del riego sanguíneo a este nivel, así como un deterioro de la función de la trompa de Eustaquio. En el oído interno y en la corteza cerebral existe una atrofia asociada al paso de los años que influye notablemente en la recepción de los sonidos. Se produce una pérdida de neuronas en la región coclear del oído interno.

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En algunos trabajos científicos se mantiene la hipótesis de que la presbiacusia puede afectar con mayor frecuencia a personas de ambientes más desfavorecidos, con una exposición repetida a frecuencias muy altas (fábricas, aeropuertos…), medicamentos (algunos antibióticos, quimioterapia), enfermedades vasculares como la hipertensión o la diabetes, y factores hormonales.

También se suelen citar factores genéticos como causa de presbiacusia, de tal manera que se presupone mayor riesgo de padecerla en miembros de familias que la presentan o han presentado con el envejecimiento.

Síntomas de la presbiacusia

Es habitual que la pérdida auditiva sea progresiva y casi por igual en los dos oídos.

Síntomas de la presbiacusia

La persona afectada por presbiacusia nota una pérdida de audición para frecuencias altas, para los tonos agudos al principio. Incluso puede ser una audición dolorosa. Es más evidente en ambientes ruidosos. Paradójicamente puede observarse en algunas de estas personas que lo que son sonidos normales para individuos jóvenes o sin presbiacusia, para ellos resultan demasiado altos o molestos.

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Otro síntoma de presbiacusia que es característico en el anciano es que llega a creer que todo el mundo a su alrededor habla en susurros o entre dientes, sin discriminar bien las conversaciones. No las entiende. Esto contribuye paulatinamente a que el individuo con presbiacusia puede sufrir cierto aislamiento en su entorno, e incluso psicológicamente algún grado de desconfianza pues no participa de las conversaciones activamente.

Es habitual que esta pérdida auditiva sea progresiva y casi por igual en los dos oídos. En ocasiones y en relación con el proceso degenerativo que sufren todas las estructuras implicadas en la audición, se pueden presentar acúfenos o zumbidos (ruidos en los oídos), sensación de vértigo o inestabilidad que puede desencadenar caídas, irritabilidad y desconfianza por no entender las conversaciones y una actitud rígida y finalmente aislada del entorno familiar y social.

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El hecho de presentar una disminución de la audición en las personas mayores les puede poner en riesgo también de accidentes domésticos o de sufrir percances en su vida cotidiana, como atropellos como peatones, o disminuir su capacidad para conducir vehículos.

Un otorrino examina el oído a un paciente mayor

La exploración del oído externo y medio con el otoscopio permite visualizar el estado de las estructuras del conducto auditivo externo y del tímpano.

Diagnóstico de la presbiacusia

La forma de presentación de la pérdida auditiva y la edad de aparición serán los factores clave para sospechar un diagnóstico de presbiacusia puesto que es la causa más frecuente de sordera en el anciano.

El estudio más importante a realizar para identificar la presbiacusia será la audiometría. Se debe distinguir la audiometría tonal, donde se pondrá de manifiesto la disminución de la capacidad sensorial para los tonos altos. Determina el umbral auditivo de una persona. Se debe complementar con la audiometría vocal, en la que se hace evidente la pérdida de discriminación de palabras, de su comprensión, lo que puede ser un factor determinante a la hora de elegir el tratamiento con una audioprótesis para evitar el aislamiento social del paciente. En el seguimiento de este proceso se demuestra habitualmente un descenso de 5-6 decibelios por década de vida.

Aunque la audiometría haga el diagnóstico definitivo de la pérdida de capacidad auditiva, debe realizarse además un examen cuidadoso de todas las estructuras implicadas en el proceso de la audición para descartar otras posibles enfermedades. Para ello puede ser necesario la exploración del oído externo y medio mediante el otoscopio, que permitirá visualizar el estado de las estructuras del conducto auditivo externo y del tímpano.

Del mismo modo, en algunos casos está recomendado el estudio con TAC o resonancia para identificar otras alteraciones que justifiquen una pérdida auditiva que no sea debida exclusivamente al envejecimiento del individuo y de su sistema auditivo.

Una mujer mayor prueba un audífono en presencia de su médico

Las prótesis auditivas son el elemento que puede evitar el aislamiento del paciente mayor con presbiacusia.

Tratamiento de la presbiacusia

El tratamiento de la presbiacusia en la actualidad se basa en las audioprótesis o audífonos. No existe un tratamiento farmacológico que permita regenerar las estructuras envejecidas del oído o de las zonas cerebrales afectadas en el proceso. Algunos fármacos vasodilatadores y antiagregantes pueden utilizarse con la finalidad de mejorar el riego sanguíneo de algunas zonas del oído o de la corteza cerebral, y en algunos casos pueden mejorar síntomas como los zumbidos o acúfenos.

Las prótesis auditivas son el elemento que puede evitar el aislamiento del paciente mayor con presbiacusia. Para ello también es necesario que el anciano reconozca el problema, y se adapte a este dispositivo. El tipo de audífono se elegirá en función de las características de la audiometría que se le haya realizado, la edad y el presupuesto económico de la persona afectada.

Para facilitar la adaptación a la prótesis se puede recomendar inicialmente una puesta parcial durante el día, para progresar hasta una utilización permanente.

Es importante también considerar la rehabilitación auditiva, con entrenamiento vocal a cargo de foniatras y logopedas para recuperar la comprensión de palabras y su audición.

Los implantes cocleares pueden ser un recurso en individuos con presbiacusia con mala adaptación a las audioprótesis o escasa eficacia de estas por tratarse de una presbiacusia especialmente severa.

La colaboración del entorno es crucial. Debemos hacer un esfuerzo por ayudar a nuestros ancianos a mantener la conexión con una conversación, realizando una correcta pronunciación, manteniendo una velocidad de habla fácil de seguir, y permitiendo la lectura de labios si es preciso.

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